José Meolans: "Mi sueño es ganar una medalla olímpica"
Es cordobés, fanático de Belgrano y devoto de La Mona Jiménez. A los 25 años, el Tiburón Meolans -Pepe, para sus amigos- es el mejor nadador argentino de las últimas décadas: ostenta tres récords sudamericanos y otros siete nacionales. Este 2003 fue abanderado de nuestra delegación en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo. Hoy su meta es un lugar en el podio de Atenas 2004.
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Jorge Martínez Carricart
fotos: Fabián Uset y Archivo Atlántida
FUENTE: Revista Gente - Diciembre de 2003


epe se convirtió al cuarteto. Y, como todo cordobés que se precie, hoy es devoto de Carlos La Mona Jiménez.
"Cuando era más chico, mis amigos me gastaban porque me gustaban mucho Soda Stereo, Los Redondos, Los Ramones… -confiesa con pudor-.
Pero ahora, cada vez que salgo a competir me llevo los discos de La Mona, Trulalá y La Barra. Mis amigos me habían dicho que sino me volcaba al cuarteto, me iban a echar de Córdoba…".
José Pepe Meolans tiene 25 años y un par de ojos celestes tan profundos como el agua que lo recibe en cada carrera. Mide 1,97 metros y posee un físico imponente. Consagrado y respetado en todo el mundo. Reconocido en la Argentina y codiciado por algunas potencias europeas que ya intentaron seducirlo con dinero para que cambiara los colores de su malla. Ostenta los récords sudamericanos en los 50 metros libres, 100 metros mariposa y 100 metros combinados. Y las mejores marcas en la historia de la natación argentina en los 50,100 y 200 metros libres, 50, 100 y 200 metros mariposa. Fue el abanderado de la delegación nacional en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003 y consiguió nuevos oros. Desde la natación, sedujo a un público ignorante en el deporte. Y confirmó su popularidad en octubre último, cuando convocó a una multitud junto a la pileta del club River Plate -equipo al que actualmente representa- para ver su duelo-exhibición contra el nadador brasileño Fernando Xuxa Scherer.
-¿Cuál es su balance de este 2003?
-Creo que tuve un muy buen año. Estuve en los Juegos Panamericanos y pude tomarme revancha de Winnipeg 99, adonde no había podido ganar ninguna medalla de oro. Además de trepar hasta lo más alto del podio, también pude mejorar mis tiempos. No es lo mismo que un Mundial, pero a mi me encantan los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos, por la preparación que requieren y la convivencia con otros atletas en las villas olímpicas. Pero todavía no terminé el año: esta semana estoy viajando a Sudáfrica para competir en las últimas instancias de la Copa del Mundo y después vuelvo para participar en el Campeonato Argentino en Mar del Plata.
-¿Porqué nunca aceptó las propuestas que le hicieron de correr para otros países?
-España me ofreció un dinero que era una fortuna para un nadador… Pero mi malla es celeste y blanca. Pese a las crisis, esta es mi tierra y la de mi familia. Y juro que no hay nada como escuchar el himno nacional desde lo más alto del podio.
-Más allá de sus indiscutidas condiciones, ¿por qué considera que, pese a contar con escaso apoyo económico y una limitada infraestructura, usted ha conseguido filtrarse y permanecer entre los mejores?
-Tiene que ver con el amor propio y la garra que le pongo en cada carrera. Además de tener un gran entrenador, un excelente familia que me apoya, y mucha gente ayudando detrás. Solo no hubiese logrado nada de lo que conseguí hasta ahora. Con respecto a la tecnología, estamos muy lejos de las grandes potencias. Acá tenemos pocas piletas de 50 metros con las características necesarias para entrenarse… Pese a todo, yo trato de imponerme objetivos muy altos.
-¿Tan altos como conseguir un podio en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004?
-Mi gran sueño es ganar una medalla olímpica. No me importa si es de oro, plata o bronce. Soy consciente de que es muy complicado, pero no imposible. Voy a tener que estar más entrenado que nunca, en un gran día, y me va a tener que salir todo bien.
-Este 2003 comprobó su popularidad con la exhibición en el natatorio de River. ¿Alguna vez fantaseó con tener semejante poder de convocatoria desde la natación?
-Jamás. Sin dudas, esto llegó con los resultados obtenidos por los deportistas argentinos en la natación internacional. A partir de las medallas y los podios, pudimos darle mayor difusión a nuestro deporte. Ojalá que en los próximos meses podamos hacer más exhibiciones.
-¿No es la natación un deporte ingrato? Usted se prepara durante meses para una carrera que se define en segundos…
-¿Sabés cuántas veces, después de una carrera, me dije: "Si hubiese hecho tal cosa la historia sería otra"? Justamente, nos entrenamos mucho tiempo para estar lo más concentrado posible ante cada largada. Los nadadores dejamos muchas cosas de lado para que todo salga bien. Pero cuando las carreras te salen al revés te querés matar. De esos errores aprendés muchísimo.
-¿Como le sienta su nuevo apodo, Tiburón?
-Yo no sé de dónde salió eso. De los medios, supongo. A mí, en Córdoba y en el ambiente de la natación, todos me llaman Pepe.
-A propósito, en el ambiente de la noche, el apodo Tiburón es utilizado para los galanes insaciables…
-Justamente: a mí dejáme como Pepe…
-¿Cuál es su estado civil actual?
-Estoy de novio, muy bien y tranquilo.
-A partir de la fama, usted se ha convertido en uno de los solteros más codiciados de la Argentina.
-(ríe) No tenía ni idea. Jamás me lo han hecho saber. Pero insisto: estoy muy tranquilo como estoy ahora.
-¿Hasta qué edad piensa correr?
-No tengo ni idea porque no sé hasta cuándo me va a dar el físico. Hay nadadores de 31 ó 32 años que todavía están en un excelente nivel en mi especialidad, que son los 50 y 100 metros libres. Sin embargo, no me imagino nadando a los 31 años…
-¿Ya está trabajando en su futuro?
-No, para nada. Ahora tengo mi cabeza puesta en las próximas competencias y en los Juegos Olímpicos. De lo que sí estoy seguro es que cuando me retire, lo voy a hacer convencido: no quisiera despedirme de las piletas para volver tres meses después. Pero todavía me quedan algunos años más en el agua… Es más, te dejo porque tengo que ir a entrenarme...